Evaluación de 12 variedades
de soya bajo condiciones de suelo de vega en el municipio
de Chiquimula
El propósito de esta investigación fue determinar
cuál es la variedad más rentable de soya, para que en base
a ello se pueda recomendar la variedad más productiva.
Introducción
El frijol soya (Glycine max) forma parte de los
cultivos del programa agrícola que el CUNORI ha preferido
usar para el desarrollo de investigación. Este cultivo es
una alternativa que se podría ofrecer a los agricultores del
área de influencia de este centro universitario, para que
éstos tengan opciones a otros cultivos que puedan formar parte
de la dieta alimenticia y cuyos contenidos nutritivos sean
beneficiosos.
El cultivo bajo estudio es uno de los más importantes debido
a que se puede aprovechar como materia prima en la elaboración
de concentrados para animales. Su uso es recomendable para
la crianza animal a nivel de comunidades. Asimismo, trabajar
con soya en el CUNORI permite la elaboración de alimento para
los animales que se mantienen como parte de la carrera de
Zootecnia. La importancia del cultivo de soya es indiscutible;
su utilidad es reconocida no solamente en la alimentación
humana y animal, sino también como materia prima para la obtención
de aceites y productos útiles para la industria. Su composición
química reporta como promedio un 40% de proteína y un 20%
de grasa.
El propósito de este trabajo es determinar cuál es la variedad
más rentable de soya, para que en base a ello se pueda recomendar
la variedad más productiva. Aunque en Chiquimula este cultivo
es aún de importancia secundaria, se cree que será una alternativa
que el agricultor aceptará por sus bondades. A nivel nacional
se le ha dado bastante difusión, de tal forma que en el sur
del país ya constituye un cultivo de mucha prioridad. El trabajo
ha sido desarrollado por los estudiantes del IV y VI ciclo
de la carrera de Agronomía y como parte práctica del curso
de Experimentación Agrícola de CUNORI. Estos estudiantes son
Byron Cabrera Vásquez, Mario Calderón Gutiérrez, Rolando García
Agustín, Magda Irene Medrano Guerra, José León Pazos, Dagoberto
Sancé Siragua, Melvin Sancé Nerio, Oscar Santiago Rodríguez,
Jerson Toribio Villatoro y Leonidas Ortega.
Justificación
La agricultura en la región de influencia del CUNORI es una
de las actividades más importantes de la población y la única
actividad en las comunidades rurales. Sin embargo, el uso
tradicional de cultivos básicos para la alimentación ha empezado
a encontrar problemas que dificultan su producción. Muchas
de estas dificultades se deben a la intensidad con que se
vienen trabajando los mismos cultivos a través de generaciones,
lo cual ha permitido el establecimiento de plagas afines que
hacen difícil la producción.
Otros cultivos podrían sustituir la preferencia alimenticia
de los pobladores. Por ejemplo, los pobladores podrían sustituir
el frijol por la soya si se les muestra la forma de cultivarla
y prepararla para su consumo. El cultivo de la soya también
ofrece las ventajas de ser un alimento de muchas variantes
culinarias y un buen elemento para la crianza de animales
útiles para el enriquecimiento alimenticio de la población.
Existen comunidades en el área rural que desde hace unos
pocos años han empezado a cultivar soya y a utilizarla en
su dieta. Esto se debe especialmente a la importancia que
han puesto las autoridades del Ministerio de Agricultura,
no sólo de plantear a las comunidades la opción del cultivo,
sino que también se han empeñado en demostrarles cómo se prepara
la soya en la cocina. Todos estos factores hacen muy interesante
el trabajar para encontrar cuáles son las variedades más productivas,
ofreciendo así a los agricultores la posibilidad de aumentar
su producción.
Objetivos
-
Evaluar la adaptabilidad de 12 variedades de soya en
base a su rendimiento bajo condiciones de riego en suelo
de vega en el municipio de Chiquimula.
-
Determinar mediante análisis estadístico la variedad
o variedades de soya de mejor rendimiento para su recomendación
en futuros trabajos de investigación en el CUNORI.
Revisión de Literatura
La soya es originaria del Asia Oriental. Cárdenas y Gamboa,
citados por Godínez Orozco (1984) dicen que en los Estados
Unidos fue mencionada por primera vez en 1804, cultivándose
en el jardín botánico de Cambridge en Massachusets. Diferentes
variedades fueron introducidas en el país, cada una de ellas
adaptada a distintas condiciones de clima, razón por la cual
se extendió gradualmente.
En México, la soya fue introducida en forma experimental
con el objeto de determinar sus ventajas al utilizar métodos
adecuados para su cultivo. Menéndez (1985) indica que en Guatemala
el uso de la soya es más reciente, por lo que es necesario
evaluar los materiales genéticos de la planta y probarlos
bajo condiciones distintas de clima y suelo que permitan seleccionar
las mejores variedades (Godínez, 1984).
La soya es una planta de la familia de las leguminosas, pero
a diferencia de otras plantas de importancia en el país, produce
mayor cantidad de vainas y por consiguiente su rendimiento
es mejor. La soya requiere de humedad abundante durante su
ciclo de crecimiento, y más o menos sequedad en su período
de madurez, especialmente en la época de la cosecha (CUNORI,
1987). Las zonas más adecuadas para el cultivo de la soya
en Guatemala parecen ser las tierras de la costa sur, entre
la costa y la bocacosta, en el área de Retalhuleu y en el
área de tierras pesadas de la costa del departamento de Santa
Rosa, por coincidir las primeras lluvias con la siembra y
las últimas con la maduración. Hasta ahora se considera que
estas áreas no necesitan fertilizantes, además de tener la
ventaja de incorporar al suelo hasta el equivalente a 220
lb. de urea por manzana (Daniele y Ortega, 1983).
La soya puede cultivarse con éxito en una amplia variedad
de condiciones de temperatura; sin embargo, cuando el promedio
de temperatura es inferior a 25ºC, la floración se retrasa.
Para germinar, se considera que la soya necesita absorber
el 50% de su peso en agua, por lo tanto es necesario una buena
preparación del suelo. Una profundidad mínima de 30 cm es
aconsejable. De preferencia, los suelos deben poseer una inclinación
no mayor del 40%, con un pH neutro y buen drenaje. Es también
imprescindible inocular la semilla. Sin el inoculante, los
rendimientos bajan enormemente, debido a que la soya no responde
bien a la fertilización nitrogenada ya que el inóculo dejará
una cantidad respetable de nitrógeno en el suelo que será
aprovechado por el cultivo subsiguiente (Daniele y Ortega,
1983).
La cosecha es la etapa más crítica de la producción de soya;
a menos que se tomen precauciones, las pérdidas serán cuantiosas.
La cosecha se realiza cuando la planta ha llegado a su plena
madurez fisiológica. Si la recolección se retrasa, se corre
el peligro de que se desgrane la planta en el campo (Godínez,
1984). En climas tropicales como la costa sur de Guatemala,
el cuidado en la cosecha debe ser aún mayor, pues las altas
temperaturas durante todo el año y las diferencias de humedad
entre la noche y el día hace que se produzcan alteraciones
en el poder germinativo y la calidad del grano (Daniele y
Ortega, 1983). Es imprescindible tener presente que en Guatemala
no se puede esperar soya de calidad si se deja la planta más
de 3 semanas después de la maduración. Pasado este tiempo,
el poder germinativo puede bajar al 20% y el ataque de parásitos
y saprófitos alterarán la calidad del grano (Daniele y Ortega,
1983).
Según el Banco de Guatemala (1982), las experiencias de campo
en el país han demostrado que los rendimientos de las diferentes
variedades utilizadas oscilan entre los 25 y 40 quintales
por manzana (una manzana es equivalente a 7000 m2).
Del Valle explica que, después de estudios científicos hechos
por agrónomos de la Institución Internacional PLENTY U.S.
en ensayos experimentales con más de 50 variedades de soya
provenientes del Instituto Internacional de Soya INTSOY, las
variedades se clasificaron en grupos específicos para ser
analizadas bajo tres diferentes condiciones: (1) el oriente
cálido y seco (Teculután-Zacapa, a 148 msnm), (2) zona templada
del Altiplano Central (San Andrés Itzapa-Chimaltenango, a
1845 msnm), (3) zona fría del Altiplano Occidental (Sololá,
a 2143 msnm).
En dicho trabajo se identificaron las cuatro mejores variedades
por cada zona, de acuerdo a su rendimiento, adaptabilidad
al medio, precocidad, resistencia a enfermedades y calidad
de la semilla, así como su contenido en proteínas y aceite.
De acuerdo con su rendimiento las mejores variedades en la
zona de oriente cálido y seco fueron V-1, Tunia, Ufv-1 (Bp-2)
y 1-Cal-90 respectivamente. En la zona templada las mejores
variedades fueron Davis, Cobb, Bossier y Forrest respectivamente.
En la zona fría, las mejores variedades fueron Williams, Mitchell,
Acc y Ransson respectivamente.
Todas estas variedades son ricas en proteínas, con más del
40%, y de 18 a 20% de aceite. Estas variedades son identificadas
como variedades aptas para un buen rendimiento, dependiendo
de las condiciones ambientales específicas de cada zona.
Marnetl, citado por Godínez Orozco (1984), menciona que pocas
semillas de origen vegetal han atraído tanta atención como
la soya. Ésta tiene múltiples usos como tónicos, condimentos
e ingredientes en una gran diversidad de alimentos, productos
de panadería, cereales, productos de carne picada para embutidos,
mezcla para sopas, alimentos para niños lactantes y artículos
para regímenes alimenticios especiales, productos semejantes
a carne de pollo, vacuno y jamón, bebidas a base de soya como
sustitutos de la leche animal, aceites, aislados de proteína,
harinas, concentrados y otros. La soya representa una importante
contribución a la dieta de todos los pueblos del mundo, especialmente
en forma de alimentos tradicionales.
Metodología
La parcela experimental estuvo ubicada en la vega El Zapotillo,
propiedad de CUNORI, de la USAC. La zona bioclimática corresponde
a una zona de vida de bosque seco subtropical (Holdridge,
1978). La altitud de la zona es de 330 m.s.n.m. aproximadamente.
La temperatura promedio anual es de unos 28º C, con un promedio
de 500 mm anuales de precipitación. Las precipitaciones están
distribuidas de mayo a octubre (CUNORI, 1987). La humedad
relativa oscila entre 65% y 75% y la evapotranspiración potencial
es más de 1.300 mm anuales (CUNORI, 1987). Los suelos en donde
se llevó a cabo el experimento pertenecen a la clase miscelánea
de los suelos aluviales no diferenciados (CUNORI, 1987) con
textura franco-arenosa y bajo contenido de materia orgánica.
El diseño utilizado fue bloques al azar con 5 repeticiones
y 12 tratamientos.
El área utilizada fue de 104.160 m2. Cada unidad experimental
era de 14 m2 (5 m de largo por 2,80 m de ancho), dejando calles
entre bloques de 1,50 m. El total de la parcela fue cosechado
en forma neta, tomando en cuenta que no existían factores
que incidieran en los resultados.
Las variedades utilizadas como tratamientos fueron Duo crop,
Wright det, Davis, Thomas, Le flore, Ga soy-17, Braxton, Cobb-ind,
Centennial, Hirby-det, Colquit, Bragg. La variedad con la
cual el CUNORI ha trabajado es la Duo crop, por lo cual en
este ensayo se considera como el tratamiento testigo.
La variable medida fue el rendimiento. El rendimiento se
obtuvo al pesar el grano cosechado de cada parcela. El análisis
de los datos obtenidos se realizó mediante un análisis de
varianza, cálculo de medias y prueba de Tukey. Se realizó
también un análisis económico, mediante el cálculo de los
costos de producción para determinar la rentabilidad de las
variedades.
La preparación del terreno se efectuó en forma mecanizada
y consistió en arado, dos pasadas de rastra y surqueo. El
arado se hizo a una profundidad de 30 cm y el distanciamiento
del surqueo fue de 70 cm. El trazo del ensayo se realizó manualmente,
utilizando cinta métrica, pita de rafia y estacas. La siembra
se efectuó manualmente, con distancias entre posturas de 5
cm y colocando una semilla por cada postura. Los tratamientos
se distribuyeron mediante un sorteo entre los bloques.
La fertilización se llevó a cabo basándose en los trabajos
realizados anteriormente con la soya en el Programa de Agricultura
en Pequeña Escala. En la primera aplicación se usó el fertilizante
15-15-15, mientras que en la segunda aplicación el 20-20-20.
La fertilización se hizo en forma manual; la primera aplicación
se realizó a los 15 días después de la siembra y la segunda
a los 45 días.
Se efectuaron dos limpias con azadón y un desmonte con machete.
La primera limpia se hizo a los 12 días después de la siembra
y la segunda a los 42 días. Cada limpia se realizó antes de
la aplicación del fertilizante. El desmonte se hizo 20 días
después del último deshierbe (escarda).
El control de organismos perjudiciales se realizó en forma
preventiva aplicando una mezcla de un insecticida y un fungicida,
con una bomba de mochila de cuatro galones. No se presentó
ningún problema importante, excepto que aparecieron efectos
virosos al final del ciclo productivo. Se considera que los
mismos no influyeron demasiado en el rendimiento de las variedades
utilizadas.
Hubo lluvias al inicio del cultivo. Para mantener la humedad
se realizaron riegos por gravedad cada 10 días.
La cosecha consistió en un arranque manual de la planta completa,
dejándose sobre el terreno por espacio de 8 días. Luego se
procedió al aporreo de las plantas para obtener el grano,
el cual se procedió a pesar por parcelas. El siguiente cuadro
indica los pesos obtenidos por unidad experimental.
El L ilustra el peso de la soya por unidad experimental.
El quintal de soya se vende a Q 60,00, lo cual significa que
el valor de cada kg de soya es de Q 1,32. Por esta razón,
muchos de los tratamientos no alcanzan una rentabilidad positiva
(ver Cuadros 2, 3, y 4).
| Cuadro 1. Peso de la soya
por unidad experimental |
| Tratamientos |
Bloque I |
Bloque II |
Bloque III |
Bloque IV |
Bloque V |
| 1 |
4,17 |
4,20 |
3,1185 |
3,2602 |
2,8917 |
| 2 |
2,1829 |
2,2113 |
2,5798 |
2,9484 |
2,8066 |
| 3 |
2,5798 |
2,7783 |
1,9278 |
1,5025 |
1,3891 |
| 4 |
2,3247 |
2,2680 |
2,8350 |
2,2680 |
2,4664 |
| 5 |
3,1185 |
1,7010 |
1,6159 |
1,7577 |
1,8144 |
| 6 |
3,0618 |
2,5515 |
3,0618 |
2,4948 |
2,3247 |
| 7 |
3,2035 |
3,6997 |
3,7422 |
2.9484 |
2,8917 |
| 8 |
3,5296 |
2,7783 |
1,3324 |
3,3453 |
2,0412 |
| 9 |
1,9278 |
1,9278 |
2,0412 |
1,5876 |
1,5876 |
| 10 |
3,5154 |
3,3736 |
3,5437 |
2,0128 |
2,9484 |
| 11 |
2,0412 |
2,0979 |
2,6932 |
1,9278 |
2,0412 |
| 12 |
2,6614 |
2,6365 |
1,6443 |
1,9278 |
1,7293 |
| 1=Duo Crop;
2=Davis; 3=Le Flore; 4= Brax; 5=Centenial;
6=Colquit; 7=Wright-det; 8=Thomas;
9=Gasoy-17; 11=Hirby-det; 12=Brag
|
Resultados, Conclusiones y Recomendaciones
En base a los resultados obtenidos en el análisis de varianza,
que se presentan en el siguiente cuadro, se rechaza la hipótesis
nula y se acepta la hipótesis alternativa. El mejor tratamiento
fue la variedad Duo crop; sin embargo, en el análisis obtenido
mediante la prueba de Tukey seis variedades se comportaron
estadísticamente igual. Estas variedades en orden de importancia
son Duo crop, Wright-det, Cobb-ind, Colquit, Thomas y Davis.
| Cuadro 2. Análisis de varianza
del rendimiento de cada variedad de soya, por unidad
experimental |
| FV |
GL |
SC |
CM |
FC |
0,05 |
0,01 |
FT |
| Bloque |
4 |
3,05 |
0,76 |
3,36 |
|
|
|
| Tratamiento |
11 |
16,34 |
1,49 |
6,56 |
2,02 |
2,70** |
|
| Error |
44 |
9,97 |
0,23 |
|
|
|
|
| Total |
59 |
29,35 |
|
|
|
|
|
| Coeficiente de variación: 18,8382%;
P< 0,01 |
Las diferencias entre muchas variedades, como puede observarse
en el cuadro que contiene los resultados de la prueba de Tukey--a
continuación--no son muy grandes. Al analizar un menor número
de variedades se podrían obtener resultados más significativos.
Al analizar los resultados del estudio de rentabilidad, se
restringe el número de variedades recomendables. Solamente
cuatro variedades fueron rentables: Duo crop, Wright-det,
Cobb-ind y Colquit.
| Cuadro 3. Prueba de Tukey
para determinar el rendimiento de la soya |
| Variedad |
Promedio |
Presentación |
| Duo crop |
3,53 |
a |
| Wright-det |
3,30 |
a b |
| Cobb-ind |
3,08 |
a b c |
| Colquit |
2,70 |
a b c d |
| Thomas |
2,61 |
a b c d e |
| Davis |
2,54 |
a b c d e f |
| Braxton |
2,43 |
a b c d e f g |
| Hirby-det |
2,16 |
b c d e f g h |
| Bragg |
2,12 |
c d e f g h i |
| Le Flore |
2,04 |
d e f g h i j |
| Centennial |
2,00 |
d e f g h i j k |
| Ga soy-17 |
1,81 |
d e f g h i j k l |
El nivel de significancia es al 5%.
Los tratamietos con las mismas letras son estadísticamente
iguales. |
La poca rentabilidad del cultivo de la soya en la región
de Chiquimula se debe especialmente al poco desarrollo del
mercado. El consumo de este producto no está generalizado
en la población y sólo se limita a los agricultores que lo
compran para preparar raciones alimenticias para sus animales.
La variedad recomendada para la región de Chiquimula es la
Duo crop. No se descarta la posibilidad de incluir a las variedades
Wright-det, Cobb-ind, Thomas y Davis, respectivamente. Estas
variedades se comportaron estadísticamente igual. Por esta
razón se sugiere realizar otra investigación utilizando las
seis variedades que se comportaron estadísticamente igual.
También se sugiere continuar investigaciones con nuevas variedades,
o variedades que aún no se conocen en Chiquimula y que puedan
tener posibilidades de adaptación para la región de influencia
del CUNORI. Es recomendable buscar mercados que permitan aumentar
la rentabilidad de la soya y su impulso en las comunidades
de influencia del CUNORI. Los resultados de esta investigación
y de otras que se han hecho en los campos de cultivo del CUNORI
deben divulgarse de la mejor manera posible entre los agricultores
de la región.
| Cuadro 4. Análisis económico
de 12 variedades de soya |
| Variedad |
Rentabilidad |
| Duo crop |
34,97 |
| Colquit |
3,23 |
| Braxton |
-7,09 |
| Le Flore |
-22.38 |
| Wright-det |
26,17 |
| Thomas |
-0,59 |
| Hirby-det |
-17,41 |
| Centennial |
-23,53 |
| Cobb-ind |
17,76 |
| Davis |
-2,52 |
| Bragg |
-18,96 |
| Ga soy |
-30,79 |
Bibliografía
Banco de Guatemala. (1982). Bases para un programa de fomento
del cultivo de soya en Guatemala. pp. 1-56.
CUNORI (1987). Adaptabilidad del Cultivo de la Soya (Glycine
max), cultivada en la cabecera Departamental de Chiquimula.
Guatemala: Autor. pp. 31.
Daniele, H., y Ortega, E. (1983). Guía Práctica para el Cultivo
de Soya en Guatemala. Revista de la Asociación General de
Agricultores (133). pp. 6-8.
Del Valle, A. Manual Técnico de Soya. Centro de Soya, Molino
Belén Sololá. Guatemala. pp. 9.
Godínez, H. R. (1984). Diferencias de comportamiento y adaptabilidad
de 16 variedades de Soya (Glycine max), bajo condiciones
de riego en la localidad de Cuyuta, Departamento de Escuintla.
Tésis. pp. 45.
Holdridge, L. R. (1978). Ecología basada en zonas de vida.
(Trad. Humberto Jiménez). San José, Costa Rica: Instituto
Interamericano de Cooperación para la Agricultura. pp. 216.
Instituto de Ciencia y Técnología Agrícola. (1983). El cultivo
de la soya: Alternativa para la obtención de aceites, grasas
comestibles, harina y otros derivados. Guatemala. pp. 10.
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