Transferencia de tecnología
Malaquías Q. Flores, Ph.D. escribió este artículo
sobre dos casos (México y Nuevo Mexico) de transferencia
de tecnología.
Una de las razones por las cuales hay mucho interés en la transferencia
de tecnología es que a menudo es muy difícil adoptar una idea
nueva, aunque tenga ventajas obvias. Existe un margen muy amplio
en las diferentes especialidades entre lo que se conoce y lo
que realmente se usa. Muchas innovaciones requieren un período
muy largo, frecuentemente de varios años, desde el tiempo en
que están listas al tiempo en que son adoptadas. Por lo tanto
un problema común para la mayoría de los individuos y las organizaciones
es cómo acelerar el proceso de adopción y difusión de una innovación
(Rogers, 1983).
El desarrollo agrícola es el proceso de definición y empleo
de métodos para ayudar a los pequeños agricultores de escasos
recursos. Estos métodos comúnmente se llaman tecnologías. La
agricultura es una de las tecnologías más importantes que conocemos,
porque la agricultura es el modo tradicional de vida para la
mayoría de las familias de los pequeños agricultores. Para convertirse
en más productiva, la agricultura tradicional se enfrenta tanto
a las presiones de desarrollo como al aumento en la población.
Una de las metas principales del desarrollo agrícola es ayudar
a provocar y guiar un proceso de cambio. Este proceso debe considerar
la importancia del modo tradicional de vida, las enormes complejidades
de la agricultura y las necesidades de los pequeños agricultores
y sus familias los cuales se encuentran en el proceso de transición.
La Figura 1 nos muestra las diferentes fuerzas que requieren
un balance para lograr implementar un cambio.
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Figura 1. Fuerzas de continuidad y cambio en la transferencia
de nuevas tecnologías. |
Es necesario ayudar a los pequeños agricultores a que tomen
decisiones sencillas acerca de cómo participar en este proceso
de cambio (transición). Al trabajar juntos, se comparten los
recursos disponibles para así ayudar a capacitar a los pequeños
agricultores y para que lleven a cabo el proceso por ellos mismos.
La necesidad más fundamental del desarrollo agrícola es que
el pequeño agricultor pueda satisfacer sus necesidades básicas
dependiendo de sus propias habilidades y recursos disponibles.
Para los pequeños agricultores no es fácil aumentar sus niveles
de producción debido a la escasez de recursos y tecnologías
que se adaptan a sus necesidades. Aún cuando sean los mismos
cultivos y sistemas aunque se sigan las mismas prácticas de
producción, la reacción de los pequeños agricultores al cambio
variará de acuerdo a las diferencias de capacidad, actitud y
otros factores que influyen (Harwood, 1979.) La mayoría de los
pequeños agricultores son prudentes cuando adoptan cambios que
desafían su habilidad de mantener una fuente segura de alimentos.
Para ellos el cambio no vale la pena a menos que éste sea:
-
Apropiado culturalmente
-
Necesario y de acuerdo con sus propios intereses
-
Respetuoso de su tradición
-
Muy útil y se obtengan buenos resultados a corto plazo
-
Sin riesgo financiero
La mayoría de las organizaciones de desarrollo internacional
supone que las prácticas agrícolas de los países desarrollados
(especialmente Estados Unidos de N.A.) son las más "modernas",
las más eficaces y, consecuentemente, las más deseables. En
los Estados Unidos sí lo son, ya que los agricultores tienen
acceso a todo tipo de implementos agrícolas e insumos necesarios
para poder utilizarlas. Sin embargo, estas mismas técnicas a
menudo son vistas como la única [negrillas añadidas por el autor]
manera de mejorar la producción en países cuya agricultura es
considerada por comparación, retrasada (George, 1984). Las "técnicas
modernas" subestiman el potencial de contribución del conocimiento
práctico de los pequeños agricultores para mejorar la producción.
Si se renunciara a las recetas de desarrollo agrícola occidental,
los pequeños agricultores, a quienes se les percibe como "obstáculos"
para el desarrollo, podrían ocupar su lugar legítimo como agricultores
inteligentes y fuentes de conocimiento agrícola (Spitz, 1981).
La mayoría de los pequeños agricultores se beneficiaría participando
en programas de desarrollo agrícola. Puesto que casi todos ellos
desean aumentar su producción e ingresos, los pequeños agricultores
están dispuestos a adoptar nuevas técnicas, si éstas aseguran
una buena ganancia sin un riesgo muy elevado y si se encuentran
disponibles los insumos necesarios. Como cualquier otra innovación,
las nuevas prácticas agrícolas son aceptadas principalmente
en base a su utilidad y compatibilidad cultural del área. El
qué y cómo de aceptación lo deciden quienes están expuestos
a las nuevas ideas o tecnologías.
Tanto el Instituto Benson como otras organizaciones no gubernamentales
(ONG’s) involucradas en este tipo de proyectos tratan de introducir
programas agrícolas, como una innovación para los pequeños agricultores
en los diferentes países donde operan. Se fomenta el uso de
semillas híbridas, de fertilizantes, del control químico de
malezas, de mejores prácticas de producción, la integración
de cultivos y animales y la integración de los pequeños agricultores
en grupos de cambio. Estas innovaciones implican grandes cambios
en la manera de pensar y comportamiento de los agricultores
que no entienden cómo los programas se relacionan a sus necesidades.
Todas las prácticas mencionadas son importantes para la agricultura
de alta producción y a menos que los pequeños agricultores usen
estas prácticas, será muy difícil de romper el ciclo en el que
han permanecido por muchos. Sin embargo, se deben respetar y
utilizar las prácticas agrícolas de los pequeños agricultores
y desde luego, las prácticas mejoradas deben considerarse también
de beneficio para ellos.
El Instituto Benson y otras ONG’s que están involucradas en
implementar programas que puedan ayudar a los pequeños agricultores
pueden hacerlo aumentando la autosuficiencia y ayudando a tener
un mayor control del uso de los escasos recursos que tienen.
Es cierto que existe la necesidad de mejorar los sistemas agrícolas
de los pequeños agricultores, pero hay que hacerlo en el contexto
de su medio ambiente. Es importante considerar a los pequeños
agricultores como fuentes de conocimiento, aprender de ellos
y construir sobre lo que ya tienen, ya que los pequeños agricultores
cuentan con mucha experiencia práctica, pero se les ha dejado
fuera de los avances tecnológicos. Debemos considerar que como
participantes los pequeños agricultores no sólo pueden ser los
beneficiarios del crecimiento económico, sino más importante
aún, podrían formar parte de la maquinaria del crecimiento económico
(DeSoto, 1991).
Un factor importante que facilita el mejoramiento de los programas
a través del tiempo es la participación activa de los pequeños
agricultores mediante grupos organizados. La participación activa
de los pequeños agricultores puede ayudar a identificar más
rápido los problemas que se puedan presentar y la formulación
de estrategias apropiadas para el éxito de cualquier programa.
También provee un enfoque común a los intereses y problemas
comunes de todos los participantes. Al institucionalizar el
programa, éste se convierte en el programa de los agricultores
y asegura que los beneficios no sean sólo temporales. La participación
de los pequeños agricultores en el proceso de tomar decisiones
les ayuda a que tengan más responsabilidad, autorrespeto y a
que tomen más rápida posesión del programa. Esta participación
resulta en un fuerte apoyo hacia lo que se está implementando.
Para ilustrar un poco mejor la transferencia de tecnología
vamos a utilizar dos ejemplos de casos reales. El primero es
un caso de México y el segundo es un caso con agricultores de
descendencia latinoamericana del estado de Nuevo México en los
Estados Unidos de Norteamérica.
CASO 1: PLAN CHONTALPA; Tabasco, México
El objetivo de este plan consistió en acelerar la transformación
de una selva tropical en un complejo agropecuario industrial
con una organización colectiva. Para lograr esto, el gobierno
decidió acondicionar el ambiente natural por medio de desmonte
y además por medio de lo siguiente:
-
La construcción de carreteras o caminos vecinales para
facilitar la comunicación.
-
La concentración de campesinos en poblados para instalar
los servicios públicos más indispensables.
-
El establecimiento de un centro de investigaciones agrícolas
para resolver problemas regionales.
-
El proporcionamiento de crédito y asesoramiento técnico
para promover el aumento de la producción.
-
La programación de actividades agrícolas y pecuarias que
en ese ejido colectivo deberían realizarse, incluyendo la
orientación de dónde, cuándo y a quién se vendería la producción.
La tarea de los extensionistas consistiría en promover, extender
y convencer a los campesinos del establecimiento y conveniencia
"para ellos" de los propósitos e intenciones que tendría dicho
plan estatal. Se comenzó por organizar a los campesinos para
promover el establecimiento de 60 parcelas de demostración,
de una hectárea cada una, con siembras de maíz y arroz. Desde
los primeros días, se realizaron reuniones con los campesinos
para interesarlos en el proyecto de las parcelas de demostración.
Sin embargo, como se les había contratado para trabajar en la
construcción de las casas para su futuro poblado y en vista
de que recibían un salario, su colaboración se redujo al mínimo.
Esta situación obligó a que el mismo centro de investigaciones
tuviera que sembrar las parcelas objeto del proyecto. El sistema
tradicional se reemplazó por la siembra mecanizada con tractor
y sembradora, lo cual transformó al campesino en un espectador
de cómo el estado sembraba su tierra. Luego que se sembró el
maíz y el arroz, cuando comenzó a germinar y a crecer, se presentó
la necesidad de deshierbar y combatir algunas plagas.
Ante esta situación, los extensionistas se reunieron con los
campesinos y les pidieron que vinieran a trabajar en sus tierras
2 ó 3 días por semana, para que aprendieran a manejar estas
nuevas variedades y técnicas en sus cultivos. La respuesta de
los campesinos fue evidente: ¿Cuánto se les pagariá por día?,
¿Por qué iban a dejar de trabajar en el poblado?, ¿Cuándo se
les había considerado en la decisión de lo que tenían que hacer
y qué tenían que plantar en su parcela?, ¿Por qué ahora había
que hacer tantos trabajos al cultivo de maíz, siendo que cuando
ellos lo sembraban a su manera, no era necesario? En resumen
se acordó con los campesinos que se tramitaría ante los directivos
del Plan Chontalpa que el día que trabajaran en su parcela se
les pagaría el equivalente al día de trabajo en el poblado y
que cuando se realizara la cosecha, se les haría un descuento
como gastos de la utilidad total. Además, se propuso que era
necesario desarrollar un programa de comunicación y organización
campesina como parte complementaria del plan.
Cuando se presentó este acuerdo ante los directivos del plan,
su reacción fue clara y precisa hacia los extensionistas: "A
ustedes les pagamos para que controlen a los campesinos, no
son ellos quienes deben decirnos lo que debemos hacer dentro
del plan, ya que lo hemos planeado sólo para su beneficio; si
no quieren trabajar su parcela, pues entonces que lo hagan los
técnicos del centro de investigaciones agrícolas y cuando llegue
el momento se harán las demostraciones correspondientes".
Después de 12 años del Plan Chontalpa, se llegó a la conclusión
de que dicho plan "ha sido uno de los mayores fracasos técnicos
y económicos del país" (Excelsior, May 4, 1980, México, D.F.).
CASO 2: MAÍZ Y COSTUMBRE
Introducción de un maíz híbrido entre pequeños agricultores
de Nuevo México
Los pequeños agricultores hispanoamericanos de Nuevo México
han sembrado el maíz como un cultivo importante por varias generaciones.
Lo siembran para autoconsumo ya que es parte de su dieta (tortillas)
y usualmente no lo venden en la comunidad. Al comparar a estos
pequeños agricultores con los agricultores comerciales, sus
rendimientos (1500 Kg/ha) y calidad del maíz eran muy bajos.
Un extensionista tuvo éxito en una comunidad cercana al introducir
un híbrido de maíz que tenía un rendimiento tres veces más que
el acostumbrado tradicionalmente.
La relación existente entre el extensionista y los pequeños
agricultores del área era buena. El extensionista hablaba español
al igual que ellos, conocía la comunidad, las prácticas agrícolas
y había sido extensionista por muchos años en el lugar antes
de comenzar el proyecto. Al consultar con el agrónomo especialista
en maíz, se seleccionó la variedad de maíz híbrido USA-30, que
ya había sido probada en el área. Se consideraba altamente resistente
a enfermedades, era de buen crecimiento y con un rendimiento
promedio de 6200 kg/ha.
El extensionista discutió con los líderes de la comunidad el
problema del bajo rendimiento de maíz. Ellos estuvieron de acuerdo
en que era necesario buscar otra variedad. El resto de los agricultores
de inmediato reconoció la necesidad de mejorar la producción
y que tal vez su semilla se había degenerado mucho después de
sembrarla continuamente por tanto tiempo. Se analizó el suelo
de las parcelas y se encontró que tenían buena fertilidad. Después
de discutir con los líderes los problemas asociados con introducir
un nuevo maíz híbrido, se invitó al resto de los agricultores
a una reunión para que el extensionista desarrollara su plan.
Para interesar más a los agricultores, el extensionista mostró
una película y "carteles" con las características del maíz híbrido,
luego los líderes explicaron el plan para la introducción del
maíz híbrido. Todos los presentes estuvieron de acuerdo en que
la nueva semilla era la respuesta a sus problemas.
Se procedió a sembrar una parcela de demostración con uno de
los agricultores. Esto ayudó para que 40 agricultores sembraran
el maíz, duplicando su producción el primer año. Todo el procedimiento
parecía normal y de hecho obtuvieron muy buenos resultados.
Esto fue confirmado cuando al año siguiente el extensionista
reportó que 60 agricultores (75% del total) habían aceptado
la nueva semilla. La semilla dio muy buen rendimiento. Estaba
dentro de sus posibilidades de adquirirla y parecía una muy
buena innovación. La mayoría de los agricultores adoptó al principio
la nueva variedad híbrida. Sin embargo, cuatro años más tarde,
la mayoría de los agricultores dejó de sembrar el maíz híbrido
y otra vez comenzó a sembrar su propia semilla. ¿Por qué lo
que parecía una buena innovación no aseguró el establecimiento
de la semilla de maíz híbrido entre los agricultores? ¿Qué factores
no consideró el extensionista?
Para tener éxito en la transferencia (o difusión) de cualquier
tecnología existe la necesidad de conocer la cultura, el medio
ambiente y a los pequeños agricultores con quienes se está trabajando.
Es necesario desarrollar una estrategia efectiva de comunicación
para poder transferir cualquier tecnología nueva. La comunicación
de acuerdo a Rogers (1983) "es un proceso en el cual los participantes
crean y comparten información entre ellos para lograr un entendimiento
mutuo". También, para tener éxito en la transferencia de cualquier
programa se requiere mucha cooperación y colaboración de parte
de los productores en todas las etapas del programa.
En el primer caso de estudio (Plan Chontalpa) no se tomó en
cuenta a los pequeños agricultores en cuanto a lo que se tenía
que hacer. Todo fue planeado por expertos agrícolas que supuestamente
conocían los problemas del área y sólo trataron de implementar
el programa porque era para el beneficio de los pequeños agricultores
y sus familias. Se trató de forzar la implementación de un programa
sin considerar la experiencia de los pequeños productores del
área. Otro factor que influyó mucho en la adopción fue la introducción
de muchas tecnologías al mismo tiempo y esto causó que no funcionara
como lo tenían planeado los técnicos del programa. Era necesario
hacer muchos cambios para poder continuar con el programa y
poder hacer que los pequeños agricultores participaran en el
desarrollo del programa.
En el segundo caso, el extensionista asignado a la comunidad
tenía bastante conocimiento del área y de las necesidades de
los agricultores. También los involucró en la implementación
del nuevo tipo de maíz híbrido a utilizar y logró aumentar el
rendimiento con la mayoría de los productores. Sin embargo,
donde el programa falló fue en considerar al resto de la familia,
personas quienes procesan y consumen el maíz en su dieta diaria
en la forma de tortillas. Las amas de casa fueron las primeras
en manifestar que el maíz nuevo era muy duro y que las tortillas
no tenían buen sabor. El resto de la familia, incluyendo al
jefe del hogar, también manifestaron que las tortillas no sabían
igual y que no les gustaba el nuevo maíz. Por estas razones
y aunque no obtuvieran un buen rendimiento volvieron a sembrar
su antigua semilla. Para ellos fue más importante comer tortillas
con el buen sabor al que ya estaban acostumbrados que obtener
un rendimiento mas alto de un maíz que no podían utilizar.
Es importante y se recomienda que los investigadores que trabajan
ayudando a los pequeños agricultores y sus familias, tomen la
iniciativa en desarrollar vínculos efectivos de investigación-extensión
con los pequeños agricultores y sus familias para asegurar la
generación de tecnologías aceptables y para poder evaluarlas
una vez que se adopten. Por último, es crítico el justificar
y continuar apoyando otros proyectos agrícolas que se deseen
implementar con pequeños agricultores. A través de grupos de
discusión y seminarios se puede lograr que los pequeños agricultores
expresen sus ideas y de esta manera lograr implementar adecuadamente
los programas propuestos. Estos grupo de discusión también ayudan
a mejorar la comunicación y a fomentar la iniciativa. Por ejemplo,
en un grupo de discusión se les puede pedir que describan sus
prácticas de cultivo, sistemas de siembra y uso de insumos o
técnicas para mantener la fertilidad del suelo (Chambers, 1989).
Conociendo ésto, será mas fácil poder saber lo que se puede
mejorar y buscar alternativas para una mejor producción sin
alterar mucho su sistema de producción.
Discutir las innovaciones en grupo es una manera de superar
las diferencias y al mismo tiempo obtener opiniones más objetivas
y sin prejuicios. Reconocer el conocimiento de los pequeños
agricultores y su capacidad para generar innovaciones no significa
que ellos no necesiten los servicios de extensión. Más bien,
indica la necesidad de mejorar la interacción entre los extensionistas
y los pequeños agricultores. En esta interacción debe evitarse
la comunicación acostumbrada "de arriba hacia abajo".
El papel principal del personal de extensión debe ser el de
facilitadores, promoviendo la interacción entre los pequeños
agricultores y de esta manera fomentar la extensión de agricultor
a agricultor. La efectividad del sistema de extensión es en
la mayoría de los casos el factor limitante para mantener un
vínculo productivo. Esto se puede atribuir al fracaso en programar
vínculos adecuados tanto dentro como fuera del sistema agrícola
adonde se quiere transferir la innovación. Se hace necesario
contar con un método integrado para planear e implementar las
actividades. El método debe incluir aspectos sociales, intercambio
de ideas e información, vínculo entre los pequeños agricultores
y sobre todo con el de las instituciones que patrocinan el programa.
La investigación efectiva, desarrollada por y con los pequeños
agricultores, requiere de un buen entendimiento e interacciones
de muchos tipos en las diferentes etapas del programa para que
éste sea sostenible.
Un programa sostenible se refiere a la perduración y continuidad
de nuevas ideas a través del tiempo, que encajan bien tanto
en el ambiente físico como cultural en el que va a funcionar.
En un programa sostenible también se considera la conservación
del medio ambiente para que futuras generaciones también lo
puedan disfrutar. El concepto de desarrollo agrícola sostenible
se determina básicamente por tres dimensiones: cambio, valor
y tiempo. Para medir la sostenibilidad de un proyecto y a la
vez una guía para el diseño y la implementación de futuros programas
o proyectos sostenibles son los siguientes diez principios básicos
sobre la sostenibilidad (Brindley, 1991).
-
Consultar con los pequeños agricultores y otros participantes.
-
Planear proyectos pequeños que sean flexibles.
-
Dejar que las personas que se benefician del proyecto tomen
las decisiones.
-
Buscar soluciones que se puedan duplicar en cientos o miles
de veces.
-
Proveer educación y capacitación.
-
Mantener al mínimo los insumos difíciles de obtener en
el área.
-
Basar el proyecto en lo que los pequeños agricultores están
haciendo bien.
-
Evaluar el impacto de los cambios propuestos.
-
Considerar la información adquirida y resultados del proyecto.
-
Mantener o mejorar el nivel de vida de los participantes.
La mayoría de los pequeños agricultores son personas con experiencia
práctica, quienes por generaciones han logrado mantener un precario
balance bajo circunstancias muy difíciles. Ellos no son individuos
aislados, sino comunidades de familias, que desean una mejor
manera de vivir y aprender. Por éstas y muchas otras razones
los pequeños agricultures merecen respeto por lo que han hecho
y por lo que pueden hacer. El desarrollo agrícola y la transferencia
de tecnología con éxito requiere compañerismo, no es algo que
se debe imponer. Únicamente si se mira al pequeño agricultor
de esta manera, se logrará que tenga un nuevo comienzo.
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